viernes, 24 de abril de 2009



El otro cuadro del Musgo de Hermosilla. Lo increible es que gusta a un sector del público asistente a mis exposiciones, caseras.

En fin, insisto, me quedo con destruir para construir, con pintar para inventar, con no conformarse con lo creado y dar el siguiente paso.

Además, esto es acrílico, casi aborrecible por su debilidad y facilidad de pintura. Lo acabé con carboncillo y casi lo rompo por la rabia con la que pintaba sobre tal absurdez.



Este y otros son dos cuadros que bien se podrían encargar en el Musgo de la calle Hermosilla.

A veces me asusto de lo hortera que puedo llegar a ser.

Me quedo con que empezaba a verse un estilo nuevo. Se pinta lo pintado, se crea a partir de la obra. No de la nada. Es cansado pero absolutamente gratificante. No hay forma de saber qué va a pasar en el segundo posterior.

La complejidad de las formas, (no existen) es un reto para el que crea. ¿Cómo crear de la nada?. Eso ya está resuelto, todos partimos del lienzo en blanco. Algunos se atreven hasta pintar copiando o pintar repitiendo lo que ven. Increible.

Lo dificil no es eso, de hecho es práctica y es fácil. El reto está en pintar sin saber lo que se pinta. La figuras, las formas, los colores aparecen, a veces ni siquiera delante del cuadro. Vienen paseando, trabajando, comiendo o durmiendo. Rápido se debe ir al lienzo, ahora sí, a copiar tu imagen

El Malandrín del Sr. Riesgo


Fue uno de mis primeros cuadros y mi primer cuadro que regalé a mi amigo el Sr. Riesgo.
El ser que sale a la izquierda es otro amigo, Héctor. Suficiente.
El cuadro representa la noche y la amistad, aunque no se ve ninguna figura en primer plano y aparentemente la sala muestra soledad, estamos todos dentro.
El juego de luces y los colores creados son puros rojos bermellones. Son todos planos de colores sin sombras.
Empezaba el reto de pintar sensaciones