Curiosas relaciones las que se establecen en el metro. Me gusta dibujar en el metro. Hasta a veces pienso. Al final, sólo tienes que estar pendiente de en qué parada te tienes que bajar, el resto del tiempo, lo hacen todo por ti.

En este caso, esta chica se sentó en frente y parece que quería posar. Yo saqué el cuaderno y dibujé. El resultado es un dibujo vibrante, con trazos que buscan el movimiento del metro y también, su cansancio.
Son momentos en los que se establece un diálogo entre el lápiz, el papel, la mano y la persona dibujada. Parece que todo se para, no hay ruido, sólo sensaciones.
Cuando acabas, en muchos casos no sabes muy bien lo que se ha dibujado hasta que cierras y días más tarde encuentras los trazos.